1)
Por qué “cobrar” ya es una disciplina de control (no solo de administración)
Durante años,
el cobro en promoción se trató como una función administrativa:
emitir instrucciones, recibir transferencias, conciliar y seguir. Ese enfoque
se ha quedado corto. Hoy, el cobro es un proceso expuesto a fraude de comunicaciones,
suplantación documental y patrones compatibles con blanqueo. Y en
construcción, donde el calendario de pagos sostiene certificaciones,
compras y subcontratas, un incidente de cobro no es “un tema financiero”:
puede convertirse en un parón operativo. El resultado es doble:
el promotor soporta un coste directo (pérdida evitada o materializada)
y un coste indirecto (tiempo, fricción comercial, revisión
bancaria y retrabajos internos).
La presión
por convertir reservas y cerrar arras empuja a acelerar. Pero acelerar
sin control convierte cada hito en un punto de ataque. La clave está
en diseñar un “customer journey” de cobro con controles incorporados:
mínimos verificables en reserva, diligencia estándar en arras
y diligencia por riesgo en preventa. No es burocracia: es continuidad de
negocio. Un programa bien diseñado reduce el coste de incidentes,
mejora la defendibilidad ante banco y auditoría, y evita que el
equipo comercial se vea obligado a improvisar cuando aparece la urgencia.
2) La mecánica
del fraude de IBAN: por qué funciona y dónde se rompe
El fraude
por cambio de IBAN se apoya en algo simple: el atacante necesita que el
comprador crea que la cuenta del beneficiario ha cambiado. Lo logra con
correos que imitan dominios, mensajes reenviados “por el responsable” o
presiones del tipo “hoy vence el plazo”. En preventa, el momento es perfecto:
importes elevados, tensión contractual y un comprador que quiere
cumplir. El ataque no requiere vulnerar el banco; requiere romper el canal
de comunicación y la disciplina operativa interna. Por eso, la defensa
más eficaz no es tecnológica únicamente: es de proceso.
La rotura del
ataque se produce cuando existe un canal único y verificable para
instrucciones de pago, y cuando el cambio de datos (IBAN, correo, teléfono
de contacto) está sometido a control de cambios, doble aprobación
y bitácora. El “call-back” es la pieza que suele marcar la diferencia:
confirmar por canal alternativo y predefinido, no por el número
que figura en el correo sospechoso. Si el proceso obliga a verificar antes
de aceptar, el fraude pierde su ventaja: la urgencia. Y si además
el promotor conserva evidencias de la verificación, la operación
se vuelve defendible ante terceros.
3) KYC/AML
práctico en promoción: lo mínimo que un banco quiere
ver
Cuando un
banco retiene un abono o pide aclaraciones, normalmente no discute la intención
de comprar; discute la trazabilidad y la coherencia. ¿Quién
paga? ¿Desde qué cuenta? ¿Con qué concepto?
¿Se corresponde con el contrato, la unidad y el calendario? ¿Existe
un expediente con identidad, screening y, cuando procede, fuente de fondos?
El promotor no debe “convertirse en banco”, pero sí debe construir
un expediente único por operación con evidencias básicas:
identidad verificada, titularidad de cuenta cuando proceda, consentimientos,
comunicación de instrucciones de pago por canal seguro, y registro
de decisiones y excepciones.
Si una operación
termina en disputa o revisión, gana quien demuestra “qué
se hizo” con evidencias: quién envió instrucciones, por qué
canal, quién aprobó cambios, qué verificación
se ejecutó, qué documentos se revisaron y cuándo.
Un cobro defendible no es el que “parece correcto”, sino el que deja rastro
verificable y coherente con contrato, cliente y flujo de fondos.
4) Caso práctico
1 (España/UE): el intento de fraude evita una pérdida de
12.500.000 €
Promoción
residencial “Residencial Ladera Norte – Fase II”, 210 viviendas. En fase
de preventa avanzada, un comprador corporativo debe abonar 12.500.000,00
€ como hito de desembolso vinculado a la firma de un anexo. Dos días
antes del vencimiento, el comercial recibe un correo “reenviado” supuestamente
por administración indicando un “cambio temporal de cuenta por auditoría
interna”. Se adjunta un PDF con el nuevo IBAN y se insiste en la urgencia.
El comprador, con prisa, solicita confirmación rápida por
WhatsApp.
El protocolo
implantado obliga a dos condiciones: (1) cualquier cambio de cuenta solo
se comunica desde el portal seguro del promotor y (2) el call-back se hace
a un teléfono verificado previamente en expediente, no al número
aportado en el correo. La verificación detecta que el dominio del
remitente tiene una variación mínima y que el PDF carece
de sello interno. Se activa contención: se bloquean comunicaciones
salientes, se avisa al banco para vigilancia de posibles intentos y se
conserva evidencia (cabeceras del correo, registro de llamadas, captura
del portal). El comprador paga finalmente a la cuenta válida.
El impacto
no es solo la pérdida evitada. El promotor evita un shock de tesorería
que habría tensado certificaciones y un coste financiero adicional
por puente de liquidez. En números redondos, si el promotor hubiera
tenido que cubrir temporalmente 12.500.000,00 € con financiación
a corto a un tipo de interés del 7,5 % durante 60 días, el
coste financiero aproximado habría rondado 156.250,00 € (importe
orientativo a efectos de ejemplo; sustituya por condiciones reales). El
control, por tanto, paga su coste.
5) Caso práctico
2 (LATAM): pagos fraccionados, terceros y devolución como vector
de riesgo
Proyecto “Parque
Urbano Santa Marina”, 140 unidades en preventa. Reserva media: 10.000,00
€; arras: 30.000,00 €. Se detecta que un comprador realiza cuatro
pagos de 7.500,00 € desde cuentas distintas, con conceptos incoherentes.
El equipo comercial presiona para “dar por bueno” y no perder la operación.
A los 15 días, el comprador solicita cancelación y pide reembolso
a una quinta cuenta “de su gestor”, alegando cierre de la cuenta original.
El patrón encaja con triangulación: múltiples cuentas
de origen, conceptos pobres y solicitud de devolución a cuenta diferente.
El promotor
aplica política clara: devoluciones solo a la misma cuenta de origen,
con verificación de titularidad y expediente de devolución.
Se exige evidencia mínima del motivo (cancelación conforme
a contrato), trazabilidad de pagos, y se somete la excepción a doble
aprobación. Se decide devolver por tramos a las cuentas de origen,
bloqueando la cuenta alternativa. Además, se crea una cuenta de
suspense contable para evitar imputaciones precipitadas y se refuerza la
conciliación para cerrar partidas abiertas. El resultado es una
devolución controlada, defendible y coherente, que reduce riesgo
AML y evita un precedente peligroso: “si presionas, cambias la cuenta destino”.
6) Método
operativo: cinco controles que separan el cobro robusto del cobro frágil
El primer
control es el canal único de instrucciones de pago: un portal o
repositorio accesible al cliente donde las cuentas oficiales y referencias
están siempre actualizadas, sin depender de correos reenviados.
El segundo es el registro maestro de cuentas del promotor con control de
cambios: alta/modificación con doble aprobación, bitácora
inalterable y segregación de funciones. El tercero es la regla de
titularidad y terceros pagadores: por defecto paga el titular verificado;
las excepciones requieren evidencia de relación y aprobación
documentada.
El cuarto control
es la conciliación con “evidencia antes de imputación”: ningún
pago huérfano se asigna por intuición; se asigna por referencia
obligatoria e identificador de operación, y se documenta. El quinto
control es el expediente único digital: KYC, screening, consentimientos,
comunicaciones y decisiones, con control de versiones y retención
ajustada. Estos cinco controles no sustituyen al banco, pero hacen que
el promotor se presente ante banco, financiador o auditor con un relato
verificable. Y eso, en la práctica, reduce bloqueos y discusiones.
7) Barreras
reales: comercial, tecnología y proveedores
La primera
barrera es cultural: cuando hay objetivos comerciales, aparece la tentación
de “hacer una excepción”. Por eso, el registro de excepciones con
aprobación por niveles es crítico. Una excepción no
documentada es una brecha. La segunda barrera es tecnológica: integraciones
parciales entre CRM, ERP y repositorio documental generan huecos de evidencia.
El enfoque mínimo viable es preferible a “muchas herramientas sin
trazabilidad”: mejor un repositorio único y unos pocos disparadores
por evento (cambio de titular, país, canal, importe o patrón)
que un ecosistema desordenado.
La tercera
barrera son los proveedores críticos (pasarela, eKYC, verificación
de cuenta): si el SLA no cubre evidencias, auditabilidad y respuesta a
incidentes, el promotor compra un servicio “bonito” pero no defendible.
En contratación, los KPIs/KRIs deben incluir falsos positivos, disponibilidad,
tiempo de resolución, trazabilidad de logs y derechos de auditoría.
También hay que controlar cambios: si el proveedor cambia algoritmos
de matching o versiona APIs sin pruebas, puede aumentar la fricción
y provocar errores operativos. El control de cambios no es un lujo; es
parte del control antifraude.
CONCLUSIONES
OPERATIVAS (4–6 recomendaciones)
1) Estableced
un canal único de instrucciones de pago y prohibid el cambio de
IBAN por correo reenviado o mensajería informal.
2) Implantad
control de cambios para cuentas y datos maestros: doble aprobación,
segregación y bitácora verificable.
3) Definid
reglas claras de quién puede pagar: titular verificado como norma;
terceros solo con evidencia y aprobación documentada.
4) Tratad
las devoluciones como proceso de alto riesgo: devolución a origen,
verificación de titularidad y expediente de reembolso “audit-ready”.
5) Asegurad
conciliación robusta: evidencia antes de imputación, identificador
único de operación y gestión de pagos huérfanos
en suspense.
6) Contratad
proveedores con enfoque de auditabilidad: SLAs, evidencias, derechos de
auditoría y control de cambios en integraciones.
AUTORÍA
Y CTA
Autoría:
Juan Roldán – Economista (Especialista en financiación inmobiliaria
y riesgos), experiencia en estructuración de financiación,
control de tesorería y gestión KYC/AML en promociones.
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fraude en cobros y preventas.
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