Cuando
el problema no es técnico, sino de decisión
La construcción
y la promoción inmobiliaria viven de gestionar incertidumbre: precio
del suelo, plazos administrativos, productividad de obra, disponibilidad
de suministros, siniestralidad, cambios de alcance, litigios y postventa.
En ese contexto, es tentador pensar que las desviaciones son inevitables.
Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario: gran parte de los sobrecostes
y retrasos no nacen en la obra, sino en la gobernanza. Nacen en decisiones
mal preparadas, en poderes de firma demasiado amplios, en controles que
llegan tarde o en reporting que “maquilla” la realidad hasta que ya no
hay margen de maniobra.
En términos
económicos, el impacto es directo. Un proyecto con CAPEX de 50.000.000
€ y margen objetivo del 12,0 % puede quedarse sin margen con una desviación
acumulada del 8,0 % si no existe disciplina de cambio y control de certificaciones.
Y si además el calendario de ventas se retrasa o el cobro se desplaza,
el problema deja de ser de rentabilidad (TIR/VAN) para convertirse en supervivencia:
caja, covenants y capacidad de financiar el siguiente proyecto. El gobierno
corporativo, bien entendido, es el sistema que evita que una organización
se entere tarde de su propio riesgo.
Marcos y metodología:
de “órganos” a sistema operativo de control
Hablar de
consejo y comités sin hablar de procesos es quedarse en la superficie.
El enfoque práctico parte de tres ideas sencillas:
Primera: el
gobierno se demuestra en la cadena de decisiones. Un mapa de decisiones
define qué se decide, quién lo decide, con qué información,
con qué límites y qué evidencia queda. Sin mapa, la
organización opera por costumbre o por urgencia, y la urgencia suele
ser enemiga del control.
Segunda: el
control interno no es “auditar después”, sino prevenir antes. La
segregación de funciones (aprobar, ejecutar, pagar, contabilizar,
controlar) y las evidencias obligatorias son más importantes que
cualquier discurso. En obra, donde hay alta subcontratación y volumen
de pagos, la prevención vale más que el mejor informe posterior.
Tercera: el
dato es parte del gobierno. Si el consejo recibe un cuadro de mando sin
reconciliación entre ERP, gestión de obra y CRM, no hay gobierno;
hay opinión. El salto cualitativo está en la trazabilidad:
de la decisión a la evidencia, y de la evidencia al dato consolidado.
En paralelo,
los estándares digitales del sector ayudan, pero no sustituyen la
gobernanza. BIM, IFC y COBie pueden aportar orden al alcance y a la información
del activo, pero solo generan valor si están integrados en el circuito
de decisiones, cambios y aprobaciones. La tecnología acelera lo
que existe; si el proceso es débil, lo debilita más rápido.
Análisis:
por qué fallan las promotoras y constructoras cuando “todo estaba
firmado”
1) El mapa
de decisiones suele ser implícito, no explícito
Muchas organizaciones
saben quién decide “en teoría”, pero no tienen umbrales claros
por importe, riesgo o materia. El resultado es un goteo de decisiones pequeñas
que, sumadas, generan una desviación grande sin que nadie la haya
“aprobado” formalmente. El consejo se entera cuando el informe mensual
ya no puede esconder la realidad.
La solución
no es centralizarlo todo, sino reservar lo crítico y delegar lo
repetitivo con límites. Suelo, financiación, garantías,
cambios relevantes, proveedores críticos y litigios significativos
deben tener materias reservadas claras. El resto debe fluir con reglas
y trazabilidad.
2) Los poderes
de firma son una autopista al riesgo si no tienen frenos
Un poder de
firma mal diseñado permite comprometer importe sin control previo.
Y cuando aparece el problema, la organización queda atrapada entre
“ya está firmado” y “no era conforme a política”. La protección
no viene de prohibir, sino de exigir doble firma en materias sensibles,
circuito de aprobación pre-firma y registro vivo de poderes con
caducidad, revisión y alertas.
3) La segregación
de funciones se rompe en obra “por agilidad”
El argumento
clásico es que la obra necesita velocidad. Cierto. Pero velocidad
sin segregación es velocidad hacia el error. El patrón más
peligroso es que una misma persona (o un mismo equipo) controle alcance,
valide mediciones y empuje pagos sin contrapeso independiente. El control
interno mínimo exige roles distintos, evidencias y muestreo inteligente
en certificaciones.
4) La gestión
de cambios (change control) se trata como un trámite, no como gobierno
El cambio
es inevitable; el descontrol, no. El gobierno del cambio exige tres reglas:
“no work without approval” (no se ejecuta sin aprobación), registro
único de cambios (change log) y valoración de impacto en
coste/plazo/caja antes de autorizar. Cuando esto falta, los claims y las
ampliaciones se convierten en una negociación de poder, no de evidencia.
5) El consejo
recibe información tardía o incompleta
La calidad
del pack mensual es decisiva. Si los KPIs de obra no incorporan desviación
de coste (presupuesto vs forecast), desviación de plazo (hitos vs
avance real), cambios, no conformidades y riesgos relevantes, el consejo
toma decisiones a ciegas. Y si además los datos no están
reconciliados con contabilidad y tesorería, el reporting puede ser
“bonito” pero inútil.
Un sistema
eficaz define: responsables del dato, reconciliaciones obligatorias, umbrales
de alerta y una “single source of truth” documentada. El objetivo no es
tener más gráficos, sino menos discusión sobre “qué
es verdad”.
6) La segunda
y tercera línea se activan tarde
Control interno
y auditoría interna se ven a veces como policía o burocracia.
En realidad, son seguro de continuidad. La segunda línea debe tener
autoridad para exigir evidencias en circuitos críticos (compras,
pagos, garantías, cambios). La tercera línea debe auditar
lo que más duele: certificaciones, proveedores críticos,
integridad del dato y cumplimiento de límites de firma. Y ambas
deben reportar con disciplina al comité de auditoría y al
consejo.
En la práctica,
hay un principio que cambia el juego: “si no está evidenciado, no
existe”. Esto no es rigidez; es defensa de la organización.
En construcción,
el margen se pierde por decisiones pequeñas sin control: cambios
no registrados, certificaciones débiles, poderes excesivos y reporting
tardío. El gobierno corporativo útil define quién
decide, con qué límites y qué evidencia queda. Con
mapa de decisiones, doble firma en materias críticas, segregación
y un pack mensual fiable, el consejo deja de reaccionar tarde y empieza
a prevenir.
Casos prácticos
Caso práctico
1: promotor residencial que frena una desviación antes de perder
el margen
Contexto:
Promoción residencial de 120 viviendas. CAPEX previsto: 38.500.000
€. Margen objetivo: 11,5 %. Financiación: préstamo promotor
con disposiciones por hitos y condiciones de cobertura. En el mes 6 de
obra, aparecen cambios de instalaciones y ajustes de estructura por interferencias,
y el contratista presenta órdenes de cambio sucesivas sin consolidación.
Problema: Se
estaban autorizando trabajos por “urgencia de plazo” sin circuito formal
de change control. Las certificaciones incorporaban trabajos “pendientes
de regularización”. El forecast de coste se actualizaba tarde. Riesgo:
una desviación del 6,0 % (2.310.000 €) que eliminaba más
de la mitad del margen y tensaba caja.
Intervención
de gobierno y control:
- Comité
de inversiones y proyectos activa un “deep dive” y exige registro único
de cambios, con clasificación por impacto y responsabilidad.
- Se impone
“no work without approval” para cambios por encima de 25.000 €, y
doble firma a partir de 100.000 €.
- La dirección
de obra valida técnicamente, pero control de gestión valida
el impacto económico y la disponibilidad de financiación
antes de autorizar.
- El consejo
aprueba un rebaselining formal con contingencia explícita (1.200.000
€), condicionada a evidencias y cierre de mediciones.
- Se revisa
el contrato para alinear claims con evidencias y plazos, y se fija una
cadencia quincenal de comité de cambios.
Resultado (en
términos operativos): la desviación se acota al 2,2 % (847.000
€) porque se eliminan duplicidades, se renegocian partidas y se reprograma
sin ejecutar trabajos no aprobados. El proyecto mantiene el margen en torno
al 9,8 % y, sobre todo, evita la sorpresa tardía. El consejo aprende
un patrón: el gobierno del cambio es el primer seguro de rentabilidad.
Caso práctico
2: constructora con pagos bajo control y fraude evitado por segregación
y evidencias
Contexto:
Obra industrial tipo nave logística de 26.000 m². Contratación
intensiva de subcontratas. Presupuesto: 21.800.000 €. Plazo: 11 meses.
La obra exige pagos frecuentes y certificaciones complejas. En el mes 4,
se detectan incoherencias entre mediciones, albaranes y certificaciones.
Problema: La
misma persona coordinaba mediciones, validaba certificaciones y presionaba
pagos por “relación con subcontratas”. El ERP permitía cambiar
datos de proveedor sin alertas. Riesgo: pagos duplicados y colusión
con terceros. Impacto potencial estimado tras muestreo: 380.000 €.
Intervención
de control interno:
- Se redefine
el circuito: obra valida avance físico; control de gestión
valida precio y contrato; tesorería valida disponibilidad y vencimientos;
pagos solo con evidencia completa.
- Se implementan
alertas: cambios de IBAN, alta de proveedores y urgencias fuera de circuito.
- Se introduce
muestreo mensual en certificaciones de mayor importe y en partidas de mayor
variabilidad.
- Comité
de auditoría recibe un informe de incidencias y exige plan de acción
con responsables y fechas de cierre.
- Se revisan
poderes: pagos extraordinarios requieren doble firma y justificación
documentada.
Resultado:
Se bloquean pagos no soportados, se corrigen mediciones y se recupera importe
mediante compensación en certificaciones futuras. La obra no se
paraliza, porque el circuito define tiempos de respuesta (SLA) y prioriza
evidencias mínimas. La constructora mejora previsibilidad y reduce
conflicto interno: el control deja de ser “no” y pasa a ser “sí,
pero con evidencia”.
Conclusiones
operativas: 6 recomendaciones accionables
1) Diseñe
un mapa de decisiones con umbrales por importe y riesgo
Defina materias
reservadas y delegadas, con límites claros para suelo, financiación,
garantías, cambios relevantes, proveedores críticos y litigios.
Lo que no se define se decide por inercia.
2) Refuerce
apoderamientos y firmas con doble control en materias sensibles
Poder de firma
no es confianza; es exposición. Aplique doble firma y circuito pre-firma
para garantías, avales, cambios relevantes, descuentos comerciales
y pagos extraordinarios.
3) Implante
segregación de funciones real en compras, certificaciones y pagos
Separe aprobar,
ejecutar, pagar y controlar. En obra, la presión del plazo no puede
justificar que una sola persona cierre el círculo completo.
4) Convierta
el change control en disciplina de gobierno, no en burocracia
Registro único,
valoración de impacto y regla “no work without approval”. Sin estas
tres piezas, los claims y las desviaciones aparecen tarde y mal.
5) Profesionalice
el pack mensual al consejo: menos relato, más trazabilidad
KPIs de obra
y caja reconciliados, semáforos y umbrales de escalado, y evidencias
anexas en decisiones críticas. Si el consejo no confía en
el dato, no decide bien.
6) Coordine
tres líneas con autoridad y calendario, y mida eficacia
La segunda
línea debe poder exigir evidencias y detener excepciones. La auditoría
interna debe auditar lo crítico, no lo cómodo. Mida resultados:
reducción de desviaciones, detección temprana, cierre de
planes de acción y mejora de previsibilidad.
Autoría
y CTA
Autoría:
Salvador Rodríguez — Abogado experto en dirección de proyectos
de edificación e infraestructuras, control de costes, gobernanza
de contratos y mejora de control interno en grupos promotor-constructores.
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control interno y gobierno corporativo en construcción.
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