| Durante
años, la financiación promotora se interpretó como
una cuestión de importe, garantías y tipo de interés.
Esa visión ya no sirve. El mercado ha incorporado volatilidad en
coste, plazos, demanda y valoración, y esa volatilidad viaja directamente
al contrato. Hoy, quien manda de verdad no es el calendario comercial,
sino el calendario de test. Cada trimestre (o semestre) el proyecto se
somete a examen y el resultado puede activar un lock-up, un cash sweep,
un refuerzo de reservas o, en el peor escenario, un evento de incumplimiento.
En ese contexto, el promotor que “solo” construye y vende se queda atrás;
el promotor que gestiona covenants controla el riesgo.
El cambio no
es solo bancario. También es de gobernanza. El inversor institucional,
el fondo de deuda, el sindicato y el mezzanine tienen un objetivo común:
convertir un plan de negocio en un conjunto de reglas verificables. Lo
que antes era una conversación de expectativas (“las ventas irán
bien”, “la obra va en plazo”) ahora se traduce en definiciones, ventanas
de medición, umbrales y consecuencias. Por eso, el covenant package
ya no se negocia en el cierre como si fuera un trámite; se diseña
como arquitectura de supervivencia del proyecto. El promotor que lo entiende
protege caja, reduce fricción y mantiene margen. El que no, paga
en comisiones, restricciones y pérdida de control.
La primera
idea clave es incómoda, pero real: el ratio es lo de menos si la
definición es mala. Un DSCR puede ser razonable, pero convertirse
en tóxico si el CADS excluye caja operativa crítica, si la
caja restringida se calcula con reglas que impiden pagar certificaciones
o si el servicio de deuda se normaliza de forma agresiva. Un LTV puede
ser defendible, pero destruir el proyecto si el “Value” se fija con un
método que amplifica la caída en escenarios de tipos de interés
al alza. Un ICR puede aportar rigor, pero convertirse en un disparador
arbitrario si el numerador se calcula con un EBITDA ajustado sin límites
claros o si los intereses capitalizados se tratan de forma contradictoria.
La técnica no está en el Excel; está en el contrato.
Metodología
práctica: diseñar covenants por fases, no por dogmas. En
promoción build-to-sell, el DSCR “clásico” puede ser irrelevante
en fase de obra si la caja depende de hitos, certificaciones y cobros que
llegan por oleadas. En cambio, un covenant de Cost to Complete, un control
estricto de change orders y un calendario de preventas puede ser mucho
más útil. En activos en renta (build-to-rent, oficinas, hotel),
el DSCR y el ICR sí aportan disciplina, pero deben introducir rampas
realistas de estabilización y definiciones robustas de NOI. En mixtos
(mixed-use), la segmentación de covenants por línea de negocio
evita que una estacionalidad hotelera contamine el ratio del residencial
o que la absorción comercial distorsione la tesorería global.
A partir de
ahí, aparecen los complementos que sostienen el sistema. El DSRA
(cuenta de reserva de servicio de deuda) no es una formalidad: es un amortiguador
que convierte un susto en una corrección gestionable. El cash sweep
es un remedio potente, pero peligroso si drena la caja de obra y provoca
retrasos que empeoran el problema original. El lock-up protege al acreedor,
pero si se activa demasiado pronto puede bloquear la capacidad del promotor
de ejecutar medidas comerciales que devuelvan el proyecto a la normalidad.
Por eso, los niveles soft y hard (escalados) son mejores que el “todo o
nada”. La ingeniería de covenants consiste en que las consecuencias
sean proporcionales y permitan recuperación, no estrangulamiento.
Aquí
conviene introducir una regla de gestión que muchos equipos aplican
tarde: el covenant forecasting debe ser mensual, aunque el test sea trimestral.
Esperar al cierre del trimestre es regalar tiempo al problema. El promotor
necesita un tablero interno que proyecte DSCR, LTV e ICR con antelación,
alimentado por variables reales: ritmo de preventas netas (no brutas),
cancelaciones, certificaciones previstas, desviaciones de coste, ruta crítica
y coste financiero estimado con sensibilidad de tipo de interés.
Esta gestión no es burocracia; es marketing financiero en su sentido
más útil: comunicar credibilidad al financiador a través
de datos consistentes, antes de que el financiador los pida.
En la práctica,
esta disciplina se apoya cada vez más en tecnología de control.
BIM 4D y 5D no son un lujo si se conectan a la tesorería: permiten
vincular avance físico a coste y a hitos de disposición,
reduciendo discusiones sobre “porcentaje real” de obra. Un gemelo digital
básico, combinado con reportes de project monitoring, puede mejorar
la verificación y evitar que el contrato se convierta en un debate
de percepciones. Y el enfoque COBie (cuando aplica a activos en renta)
ayuda a estabilizar la transición a operación, que es donde
muchos covenants se “rompen” por problemas de OPEX, ocupación y
calidad del inventario de mantenimiento.
Hay una diferencia
crítica entre promotores que sobreviven a un incumplimiento y promotores
que se hunden: la preparación del “defence file”. El financiador
no perdona la falta de control; perdona, a veces, el problema si ve método
y gobierno. Un defence file sólido incluye cronología, causa
raíz, cuantificación de impacto, medidas ejecutadas (no prometidas)
y un plan con hitos verificables. Debe contener reconciliación entre
contabilidad y caja, explicación de variaciones relevantes y evidencia
documental. Esto no solo aumenta la probabilidad de waiver; reduce el precio
del waiver. En negociación, el coste de la incertidumbre se traduce
en margen, comisiones y restricciones.
(Principio
operativo que separa a los buenos de los excelentes: un covenant no debe
sorprender. Si sorprende, el sistema de control interno es insuficiente.
Y si el covenant sorprende por definición, el contrato está
mal cerrado. En ambos casos, el promotor paga con caja, tiempo y reputación.)
Casos prácticos
Caso 1 (España,
residencial build-to-sell): caída de preventas activa trigger de
DSCR y bloquea distribuciones
Proyecto residencial
de 142 viviendas, coste total estimado 48.500.000 €, financiación
senior 32.000.000 € (LTC 66%), equity 16.500.000 €. El contrato
incorpora test trimestral de DSCR con umbral 1,15x y escalado: soft trigger
a 1,10x (lock-up parcial) y hard trigger a 1,00x (cash sweep). A los seis
meses de obra, una caída de absorción reduce preventas netas
del 55% previsto al 38%, suben cancelaciones y se retrasa la curva de cobros.
El forecast interno marca DSCR 1,05x para el siguiente test, por desfase
de caja, no por deterioro estructural.
La respuesta
ganadora no fue “bajar precio” sin control, sino reordenar el plan comercial
con disciplina y proteger caja de obra. Se ejecutaron tres medidas: (1)
ajuste de mix de producto y campaña con límite de descuento,
priorizando ventas con preaprobación hipotecaria; (2) dotación
extraordinaria de DSRA por 720.000 € para estabilizar el trimestre;
(3) congelación de change orders no esenciales y comité de
aprobaciones para reducir desviación de coste indirecto. Con estas
acciones, se negoció un waiver condicionado por un trimestre, con
reporting quincenal y un covenant puente de preventas netas mínimas,
evitando cash sweep. Resultado: DSCR recuperado a 1,18x en el test siguiente
y mantenimiento de la ruta crítica de obra sin frenar certificaciones.
Caso 2 (Latinoamérica,
mixed-use con divisa): devaluación rompe LTV y exige covenants FX
y amendment integral
Proyecto mixto
con componente residencial y hotelero, coste total 62.000.000 € equivalente,
deuda senior denominada en moneda dura por 40.000.000 €, equity 22.000.000
€. El LTV se testea semestralmente contra “Value upon completion”,
con umbral 65% y remedios automáticos de prepayment/equity top-up.
Un shock de divisa del 18% en tres meses encarece insumos importados, eleva
coste financiero y presiona valor por incremento de tipo de interés.
La tasación ajusta yield y reduce valoración, disparando
LTV al 72%. Además, el flujo hotelero muestra estacionalidad y el
DSCR proyectado entra en zona gris por caída de ocupación.
Aquí
el error típico sería responder con un prepayment apresurado
que drene liquidez local. La solución profesional fue un amendment
integral con tres piezas: (1) creación de covenants FX específicos
con banda de tipo de cambio y obligación de cobertura pragmática
(NDF escalonado por hitos), evitando sobre-asegurar y pagar primas innecesarias;
(2) equity cure estructurado de 2.200.000 € con aplicación
dirigida: parte a prepayment para bajar LTV y parte a reserva de liquidez
para proteger operación; (3) segmentación del covenant package
por unidad de negocio, con cascadas de pago separadas y “permitted transfers”
limitadas. Resultado: LTV reconducido a 66% tras cure + ajuste de definición
de Value, y estabilización de caja evitando una espiral de restricciones
que habría frenado el proyecto.
Conclusiones
operativas (recomendaciones accionables)
1) Diseñe
covenants por fase y tipología, no por costumbre. En obra, priorice
covenants de ejecución (Cost to Complete, presupuesto, hitos) y
en renta, refuerce DSCR/ICR con rampas de estabilización realistas.
2) Negocie
definiciones como si fueran el activo principal. Debt, Value, CADS, NOI,
caja restringida y test dates determinan si el covenant protege o destruye.
Un ratio sano con una mala definición es un ratio tóxico.
3) Implante
covenant forecasting mensual con semáforos internos. Si el promotor
ve el riesgo antes que el financiador, controla el relato, reduce el precio
del waiver y elige medidas sin urgencia destructiva.
4) Use escalados
(soft/hard) y remedios proporcionales. Lock-up parcial, DSRA reforzada
y reporting intensivo pueden corregir sin asfixiar. El cash sweep total,
mal aplicado, puede generar retraso, más coste y peor ratio.
5) Prepare
siempre un defence file verificable. Cronología, causa raíz,
cuantificación, medidas ejecutadas, plan con hitos y evidencias.
La credibilidad reduce conflicto y acelera decisiones.
6) Integre
control técnico y financiero con disciplina de datos. Project monitoring,
BIM 4D/5D y trazabilidad de certificaciones reducen discrepancias, mejoran
reporting y sostienen la negociación de cure rights y amendments.
Autoría
y CTA
Autoría:
Álvaro Medina– Abogado especializado en financiación inmobiliaria
y riesgos contractuales.
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experiencias y propuestas sobre covenants, waivers y gestión del
riesgo en financiación inmobiliaria.
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